En todos los parques infantiles del mundo los niños se quitan entre, sí los juguetes. Podemos explicarles que el otro niño se queda triste o proponerles que se dejen sus cosas mutuamente durante un rato, con lo que aprenderían también lo que significa «prestar». Pero es un aprendizaje muy lento y hay que tener mucha paciencia.Dentro del marco familiar es difícil delimitar dónde termina el uso común de las cosas y dónde empieza el robo. Depende un poco de las costumbres de cada familia. Un niño puede pensar: «Lo que es de todos es también mío», como realmente ocurre con muchos objetos, como los muebles o la comida. Por eso, si queremos que nuestro hijo respete una cosa determinada, hay que decírselo expresamente: «Este collar es mío y no quiero que te lo pongas o lo lleves a tu habitación».En algunas familias los niños tienen que pedir permiso para coger una fruta o una galleta; en otras no. A mí me parece completamente normal que un niño tome una manzana del frutero. Sin embargo, me fastidia si saquea la despensa para jugar a las tiendas sin avisarme antes, ya que a lo mejor, más tarde necesito algo para hacer la comida.Por eso es importante hablar claramente para evitar malentendidos. A veces, los hermanos se roban cosas entre sí simplemente por fastidiar. No quieren el objeto en sí, sino vengarse por algo o hacer rabiar al otro. De forma esporádica se trata sólo de una manera de pelearse los hermanos, pero si ocurre a menudo, habrá que preguntarse si el «ladrón» no se siente inferior al hermano en cuestión y quiere compensarlo con los robos.También cuando un niño roba en un ambiente ajeno al suyo, en una tienda o en casa de otra familia, hay que preguntarse cuáles podrían ser los motivos.

