JEAN PIAGET

NO SALE EL ENLACE

sábado, 9 de abril de 2011

DISCIPLINA EN EL HOGAR


En todos los parques infantiles del mundo los niños se quitan entre, sí los juguetes. Podemos explicarles que el otro niño se queda triste o proponerles que se dejen sus cosas mutuamente durante un rato, con lo que aprenderían también lo que significa «prestar». Pero es un aprendizaje muy lento y hay que tener mucha paciencia.Dentro del marco familiar es difícil delimitar dónde termina el uso común de las cosas y dónde empieza el robo. Depende un poco de las costumbres de cada familia. Un niño puede pensar: «Lo que es de todos es también mío», como realmente ocurre con muchos objetos, como los muebles o la comida. Por eso, si queremos que nuestro hijo respete una cosa determinada, hay que decírselo expresamente: «Este collar es mío y no quiero que te lo pongas o lo lleves a tu habitación».En algunas familias los niños tienen que pedir permiso para coger una fruta o una galleta; en otras no. A mí me parece completamente normal que un niño tome una manzana del frutero. Sin embargo, me fastidia si saquea la despensa para jugar a las tiendas sin avisarme antes, ya que a lo mejor, más tarde necesito algo para hacer la comida.Por eso es importante hablar claramente para evitar malentendidos. A veces, los hermanos se roban cosas entre sí simplemente por fastidiar. No quieren el objeto en sí, sino vengarse por algo o hacer rabiar al otro. De forma esporádica se trata sólo de una manera de pelearse los hermanos, pero si ocurre a menudo, habrá que preguntarse si el «ladrón» no se siente inferior al hermano en cuestión y quiere compensarlo con los robos.También cuando un niño roba en un ambiente ajeno al suyo, en una tienda o en casa de otra familia, hay que preguntarse cuáles podrían ser los motivos.

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